confesión de fe
12- PERSEVERANCIA
“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834:
“Como los regenerados son colocados en un estado de prueba durante esta vida, su obediencia futura y su salvación final no están determinadas ni son ciertas” (XI).
64. “PUEDEN DESVIARSE”
“Quienes son verdaderos creyentes, incluso pámpanos en Cristo la Vid (que en sus mismas palabras exhorta a permanecer en ÉL - Juan 15:1-5), quienes tienen caridad de corazón puro, de buena conciencia y de fe sincera (1 Timoteo 1:5), por falta de vigilancia pueden desviarse y apartarse de todo aquello (versículos 6,7) y convertirse en ramas secas, arrojadas al fuego y quemadas.
Juan 15:6:
‘El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden‘” (“Confesión Estándar” de 1660. XVIII).
“Es posible que verdaderos creyentes, por su negligencia o descuido en cuanto a su deber hacia Dios, mediante las tentaciones de Satanás y las corrupciones de sus propios corazones engañosos, apostaten finalmente de la verdad que una vez profesaron, y al hacerlo hagan que su postrer estado sea peor que el primero” (“Breve Confesión de una Concisa Reseña de Fe” de 1691. XVII. 2).
2 Pedro 2:20-22:
“20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.
21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.
22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”.
“Algunos han argumentado que la perseverancia final de los santos es cierta por la fe. Pero si reflexionamos que Dios guarda a los santos mediante su fe, y que algunos han desechado la fe y una buena conciencia y ‘naufragaron en cuanto a la fe’ (1 Timoteo 1:19,20), el argumento pierde todo su aparente peso” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. XI).
Hebreos 3:12,13:
“12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;
13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado”.
La salvación de Dios que se nos ofrece en Cristo Jesús no es algo que está tambaleándose constantemente en frágil equilibrio. La propia salvación descansa en el hecho de estar en Cristo por la fe. Pero el descuido en una vida tiene el potencial de formar un “corazón malo de incredulidad que se aparta del Dios vivo, endureciéndose por el engaño del pecado” (Hebreos 3:12,13), llegando, después de mucho resistir al Espíritu Santo (Hechos 7:51), a la apostasía de la fe (1 Timoteo 4:1).
Hebreos 10:26-31
“26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,
27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.
29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”.
65. TRES ETAPAS DE SALVACIÓN
John Bunyan escribió: “Leo en las Escrituras acerca de dos puertas, por las cuales deben entrar aquellos que van al cielo.
1. Está la puerta de la fe, aquella puerta que la gracia de Dios abrió. Esta puerta es Jesucristo, como ÉL mismo testifica diciendo: ‘Yo soy la puerta’ (Juan 10:9).
Por esta puerta los hombres entran en el favor y la misericordia de Dios, hallan perdón mediante la fe en su sangre y viven en esperanza de la vida eterna.
Pero,
2. Hay otra puerta o entrada; y ésta es el paso hacia el Cielo mismo, la entrada a la mansión celestial.
En ese momento Cristo habrá dejado a un lado aquel oficio mediador que anteriormente ejerció para traer a la fe a los suyos, y actuará ya no como Aquel que justifica al impío, sino como Aquel que juzga a los pecadores.
Entonces se habrá levantado del trono de la gracia y habrá cerrado la puerta contra todos los impenitentes; y se sentará sobre el trono del juicio.
Esta exhortación es semejante a aquellas palabras:
‘Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis’.
Y:
‘Las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta’. (Mateo 24:44; 25:10)” (”The Strait Gate”, Cap. III).
La salvación de Dios en Cristo para el hombre, tiene 3 etapas esenciales: pasado, presente y futuro.
A veces las Escrituras hablan de una salvación pasada, otras presente y otras futura:
- PASADO
La etapa pasada de la salvación incluye la experiencia personal por la cual los creyentes reciben:
total perdón y reconciliación con Dios (Colosenses 1:20-22),
liberación de la potestad de las tinieblas (Colosenses 1:13),
adopción como hijos de Dios (Efesios 1:5)
y regeneración por el Espíritu Santo (2 Corintios 5:17).
Así Romanos 8:24 habla en tiempo pasado, y dice que “fuimos salvos”. Pedro le escribe a ciertos hermanos, y les dice: “fuisteis rescatados” (1 Pedro 1:18). Y Pablo le escribe a Tito, afirmando: "nos salvó" (Tito 3:5).
- PRESENTE
Por la fe en esa obra pasada en Cristo, 1 Corintios 15:2-4 afirma de forma presente que ya somos salvos: “si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano”.
Dios es el fiel Rescatador del cristiano en sus luchas espirituales (Efesios 6:12) y es su fuerza para que pueda obedecerle y vivir como un siervo de Dios en misión a cada lugar donde va.
El cristiano vive esta etapa presente de salvación parado por completo en su estado de justificado ante Dios. La justificación no tiene diferentes niveles. Lo que sí varía en grados es su relación personal con Dios la cual debe cuidar, cultivar y valorar (Santiago 4:8-10).
Cuando habla de estos aspectos presentes de la salvación, las Escrituras cambian al tiempo presente de Dios actuando a nuestro favor. 1 Pedro 1:5 nos dice: “sois guardados por el poder de Dios mediante la fe”. ¡El evangelio en Cristo es una fuente inagotable, siempre desbordante, suficiente, a la que el cristiano accede y recibe!
- FUTURO
Pero luego las Escrituras hablan de una salvación futura.
1 Tesalonicenses 5:8,9:
“8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Aquellos que fueron salvados en Cristo, y son ayudados continuamente por Dios, deben “ser sobrios, vistiéndose con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo... para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Romanos 13:11,12:
“11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz”.
(lo mismo en Romanos 5:9,10)
Para esta salvación futura “es deber y privilegio (de los cristianos) permanecer firmes en la verdad, crecer en gracia, perseverar en santidad y hacer firme su elección (2 Pedro 1:10)” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. XI).
1 Corintios 9:24-10:12:
“24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire,
27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar;
2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar,
3 y todos comieron el mismo alimento espiritual,
4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.
5 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.
6 Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.
7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.
8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.
9 Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.
10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.
12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”.
Colosenses 1:21-23:
"21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado
22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;
23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído…".
66. “ESTOS NUNCA CAERÁN”
“Quienes añaden a su fe virtud, y a la virtud conocimiento, y al conocimiento templanza, etc., estos nunca caerán.
2 Pedro 1:5-10:
‘5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;
6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;
7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.
10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás’.
A estos, es imposible que todos los falsos Cristos y falsos profetas que existen y que vendrán, los engañen, porque, como afirma 1 Pedro 1:5, son ‘guardados por el poder de Dios, mediante la fe, para salvación’” (“Confesión Estándar” de 1660. XVIII).
“Este enfoque ofrece a la persona toda la seguridad que necesita para experimentar gozo. No la mantiene en un temor constante al fracaso. Dios obra en la persona para ayudarla a perseverar en la fe y a crecer en gracia. La respuesta continua de fe no se produce en un contexto de total independencia del cristiano, sino en uno de dependencia de Dios. Dios obra en él y a través de él” (F. Leroy Forlines - “Systematics”. Pag. 220).
67. “PARA ALCANZAR EL FIN”
“Para alcanzar el fin, a saber, la salvación juntamente con la Gloria Eterna, es absolutamente necesario que los creyentes permanezcan unidos al Señor y se mantengan cerca de ÉL en el camino del deber.
Deben velar y orar (Mateo 26:41; Marcos 14:38; Lucas 21:36; Efesios 6:18; 1 Tesalonicenses 5:17).
Deben mantenerse cerca del culto público y del servicio de Dios (Hebreos 10:25).
Deben estar mortificando las obras corruptas del cuerpo (Colosenses 3:5; Romanos 8:13).
Deben continuar en el ejercicio de la fe (Colosenses 1:23; Hebreos 3:6).
Deben crecer y aumentar en todas las gracias del Nuevo Pacto (2 Pedro 1:5-11; 3:18).
En este camino de mantenerse cerca del Señor (velando y orando, adorando y sirviendo a Dios, mortificando las obras corruptas del Cuerpo, creciendo y aumentando en todas las gracias del Nuevo Pacto, a saber, fe, amor, humildad, paciencia, etc.) recibirán suficiente gracia aquí para preservarlos seguros hasta el Reino de Gloria en el porvenir” (“Breve Confesión de una Concisa Reseña de Fe” de 1691. XVII. 1).
Como escribió Ignacio de Antioquía alrededor del año 107 d.C.: “Temamos la paciencia de Dios, no sea que se nos convierta en condenación nuestra. Porque, una de dos: o hemos de temer la ira venidera o amar la gracia presente. Sólo una cosa importa: que nos hallemos en Jesucristo para el verdadero vivir” (Carta a los efesios, XI, 1).
Hacé click ACÁ para volver a nuestra Confesión de Fe completa.
