confesión de fe
22- LA SEGUNDA VENIDA DE JESÚS II
115. EL MILENIO
Y ahí serán establecidos en la Tierra mil años de paz, y, en el “Reino Universal de nuestro Señor” (“Breve Confesión de una Concisa Reseña de Fe” de 1691. XXVII,2), habrá una restauración de Israel (Romanos 11:25-27; Apocalipsis 7:1-8; 14:1-5; Isaías 2:1-4; Zacarías 12:10-14; 13:8,9).
Aquellos que resucitaron juntamente con Cristo en el arrebatamiento reinarán con ÉL (2 Timoteo 2:12), y serán “reyes y sacerdotes” (Apocalipsis 5:10), “serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6) “gobernando con vara de hierro (Apocalipsis 2:26,27) habiendo recibido una corona de vida que nadie les arrebatará” (”Confesión Estándar” bautista de 1660. XXII).
“Los cuerpos de los santos (unidos de nuevo a sus espíritus) que aquí sufren por Cristo, heredarán el Reino, reinando junto con Cristo (1 Corintios 15:21, 22, 42, 43, 44, 49). Y cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, nosotros también seremos manifestados con ÉL en gloria (Colosenses 3:4). Porque entonces ÉL será Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16), pues suyo es el Reino, y ÉL es el Gobernante entre las naciones (Salmo 22:28), y Rey sobre toda la tierra (Zacarías 14:9). Y reinaremos con ÉL en la tierra (Apocalipsis 5:10). Los reinos de este mundo (que los hombres se esfuerzan tanto por disfrutar acá) se convertirán en los reinos de nuestro Señor y de su Cristo (Apocalipsis 11:15). Pues Pablo asegura: ‘todo es vuestro’, pues ‘sois de Cristo, y Cristo de Dios’ (1 Corintios 3:22,23). Porque a los santos se les dará el Reino y la grandeza del Reino, bajo todo el Cielo (Daniel 7:27)” (”Confesión Estándar” bautista de 1660. XX,XXII).
Así Ireneo de Lyon, alrededor del año 180, escribió: “Cuando el Anticristo haya reinado por 3 años y medio, vendrá el Señor del Cielo en las nubes, y ahí los justos reinarán sobre la Tierra por mil años, creciendo en el conocimiento del Señor” (“Contra las Herejías”. V.30.4; 35.1,2).
116. LA ÚLTIMA REBELIÓN
Apocalipsis 20:7-10:
“7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,
8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.
9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.
10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”.
Esta es la última rebelión contra la autoridad de Dios que nos cuentan las Escrituras.
117. EL JUICIO ANTE EL GRAN TRONO BLANCO
Ahí se ejecutará el gran juicio solemne de Dios contra todo ser humano que permaneció en rebelión contra Dios.
Apocalipsis 20:11-15:
“11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”.
Aquellos que buscaron independizarse por completo de Dios, ÉL los entregará a lo que querían, y los dejará sin una milésima de su Persona ni su misericordia y poder. Por lo que, en la ausencia de su misericordia y poder, según 2 Tesalonicenses 1:9, “sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder”, en “tribulación y angustia” (Romanos 2:9), “echados en el horno de fuego (donde será) el lloro y crujir de dientes” (Mateo 13:42), el “castigo eterno” (Mateo 25:46), donde “recibirán la debida y justa recompensa de su maldad y rebelión contra el Señor… sabiendo entonces que fue su voluntariedad, no su debilidad, aquello que constituyó la causa que procuró su condenación” (”Breve Confesión de una Concisa Reseña de Fe”. XXIV, 4. XXV,2).
“Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8).
“El triunfo de los malvados es breve, y el gozo del hipócrita, solo momentáneo. Aunque su excelencia llegue a los cielos y su cabeza llegue a las nubes, perecerá para siempre, como su propio estiércol; quienes lo hayan visto dirán: ‘¿Dónde está?’” (”Confesión Estándar” bautista de 1660. XXII).
En ese momento será “suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia (y) todos sus enemigos (estarán) debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte” (1 Corintios 15:24-26).
Servimos a un Rey que ya está en el Trono. Sin embargo, esperamos su retorno triunfal en gloria, cuando toda rodilla se doblará ante ÉL.
Así, “todos los hombres serán juzgados conforme a sus obras (Romanos 2:6-11); los justos entrarán en la vida eterna, y los impíos irán a un estado de castigo sin fin” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. XVI).
“La felicidad de los justos es eterna y el tormento de los malvados es sin fin (Matthew 25:46)” (”Antiguos Artículos de Fe” de 1812. XX).
118. CIELOS NUEVO Y TIERRA NUEVA
Por último, Dios hará que “los cielos pasen con grande estruendo, y los elementos ardiendo sean deshechos, y la Tierra y las obras que en ella hay sean quemadas” (2 Pedro 3:10).
Ahí ÉL terminará por completo la Tierra conforme a su diseño original (Apocalipsis 21 y 22; Isaías 11:6-10). “Porque he aquí”, promete Dios, “yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento” (Isaías 65:17; también en 66:22).
¡Esta es la promesa de Dios!:
Apocalipsis 21:1-8:
“1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”.
Los que rendimos nuestras vidas al Señor, viviremos en la más plena comunión íntima con Dios para siempre (Apocalipsis 21:3,22; 22:4), Dios mismo borrará de nuestros corazones por completo todo dolor que hayamos vivido y nos asegura algo que es difícil de comprender mientras vivimos en este mundo: una vida plena sin sufrimiento (Apocalipsis 21:4) y un lugar donde mora la justicia (2 Pedro 3:13). Disfrutaremos de lo que Dios llama “vida” (Apocalipsis 21:6), heredaremos junto con Jesús todas las cosas (Apocalipsis 21:7), viviremos disfrutando de cómo es Dios (Apocalipsis 21:23), admirándole (2 Tesalonicenses 1:10), y manifestando cómo es ÉL (Apocalipsis 21:24-26), serviremos a Dios (Apocalipsis 22:3), y reinaremos sobre todo (Apocalipsis 22:5).
Veremos con nuestros propios ojos el cumplimiento del 100% de las promesas de Dios para con sus hijos. ¡Las buenas nuevas de salvación que esperamos, serán nuestra realidad absoluta! “Recibiremos el fin de nuestra fe” (“Breve Confesión de una Concisa Reseña de Fe” de 1691. XXVII,3)
¡Dios volverá a ser el centro de la vida humana! ¡Y es lógico, justo y bueno que sea así!
“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Mateo 13:43) y se cumplirá la promesa de Dios: “Os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado… Me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor" (Isaías 65:18,19).
Benoni Stinson: “¡Qué pensamiento tan deleitoso! ¡Verle sin nubes, sin velo que oscurezca la visión; ver a Jesús! ¡Qué deleite inefable! Contemplar largamente a Aquel que murió por mí, que me salvó, que me redimió, que libró mis batallas, que ha sido mi Salvador invisible, susurrándome palabras más dulces que las voces de diez mil ángeles. Esa visión compensará con creces —mil veces más— todo el esfuerzo, el dolor y el sufrimiento de esta vida atribulada; sí, aunque se multiplicaran por el número de los granos de arena del mar. ¡Esa mirada gloriosa a Jesús! Tenemos allí amigos, esposas e hijos, ¡pero no hay nadie allí como Jesús! Y ahora que la última batalla ha terminado y el último enemigo ha sido vencido, la tumba —¡oh, la oscura tumba!— entregará nuestros cuerpos incorruptibles, imperecederos e inmortales. El alma, ausente por tanto tiempo, se reúne de nuevo con el cuerpo; y ante Dios, rodeada por diez mil ángeles, la multitud incontable de los redimidos —con sus arpas de oro listas y afinadas, formados ante el gran trono blanco y con todas las miradas vueltas hacia el Cordero que está en medio del trono— lanza un largo y estremecedor clamor; me parece oír en lo más alto de los cielos: ‘¡Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?!’” (Sermón predicado en Gallatin County, Illinois, noviembre de 1858).
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