confesión de fe
21- LA SEGUNDA VENIDA DE JESÚS I
- Confesión Estándar Bautista de 1660:
“El mismo Señor Jesús, quien se mostró vivo después de su pasión, mediante muchas pruebas infalibles (Hechos 1:3), quien fue tomado de entre los discípulos y llevado al cielo (Lucas 24:51), vendrá de la misma manera que fue visto ir al cielo (Hechos 1:9,10)” (XXII).
Nuestra postura escatológica está de acuerdo mayormente con el “Premilenialismo histórico”.
107. LOS ÚLTIMOS TIEMPOS
Las Sagradas Escrituras anuncian que, a lo largo de toda la era presente, desde la primera hasta la segunda venida del Señor, el mundo padecerá una crisis progresiva. La profecía bíblica no anticipa una historia que evolucione hacia una utopía humana, sino un mundo sometido a un aumento continuo de sufrimiento, convulsiones sociales, falsa religión y espiritualidad, y maldad (Apocalipsis 6:1-8).
Este deterioro avanzará en catástrofes y conflictos globales.
Mateo 24:3-8:
“3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
8 Y todo esto será principio de dolores”.
Marcos 13:8 usa un término griego para describir la época: “ταραχή” (tarajé). “disturbios, agitación, sedición, alborotos”. Y Lucas 21:11 añade “terror".
La persecución contra los cristianos irá creciendo.
Mateo 24:9,10:
“9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán”.
Mientras el Cristianismo verdadero es perseguido, la falsa religiosidad aumenta.
Mateo 24:11:
“Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”.
2 Timoteo 3:13 afirma que “los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”, y “muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado” (2 Pedro 2:2).
Así, irá avanzando una espiritualidad inclusiva sin la verdad y autoridad de Cristo.
Mateo 24:12:
“y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.
La palabra griega traducida como “maldad” es “ἀνομία” (anomía), y no se refiere solamente a algo malo, sino a “la anarquía que caracteriza a la era actual” (Robert Picirilli - “Discipulado”. Pág. 149). Es un rechazo a las normas (1 Juan 3:4).
Irá teniendo más y más éxito la lucha por eliminar las diferencias de religión, deconstruir los dogmas, uniendo a la mayoría en una confraternidad universal con un amor sin reglas, una moralidad humana y una espiritualidad común, bajo un dios ambiguo.
Será el avivamiento de un Cristianismo sin la Palabra de Dios, sin la verdad de Dios, sin santidad, por lo que será sin Dios mismo (2 Timoteo 3:1-5). Un Cristianismo de anomía.
Se tratara de una infiltración profunda, continua y amplia de la mentira, en una generación absolutamente despreocupada por la consagración al Señor como "en los días de Noé" y "los días de Lot" (Lucas 17:26-30), llena de fe fingida (Lucas 18:8; 1 Timoteo 1:5,19,20).
Así 2 Tesalonicenses 2:3 afirma: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía”.
Bíblicamente, la apostasía es el abandono de la fe verdadera en Cristo.
Así 1 Timoteo 4:1 añade: “El Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”.
Este avance de la religión de anomía, producirá tibieza (Apocalipsis 3:15-17) en la que el amor genuino cristiano vaya volviéndose más y más extraño: “el amor de muchos se enfriará”.
108. EL ANTICRISTO
En este contexto de rebelión creciente, “cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro” (Daniel 8:23), investido de "un poder engañoso” (2 Tesalonicenses 2:11). Este “hombre de pecado, hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:3) es identificado como “el Anticristo” (1 Juan 2:18), “la bestia” (Apocalipsis 13:1), “cuya venida es por obra de Satanás” (2 Tesalonicenses 2:9). Conforme a la revelación de Apocalipsis 13, este Anticristo encabezará un gobierno hegemónico que ejercerá dominio sobre gran parte del mundo usando algún tipo de sistema que puede hablar, y ejerce un control totalitario de identificación, seguridad, clasificación de personas y economía mundial (Apocalipsis 13:14-18).
Este gobernante supremo y blasfemo, “el Anticristo, instrumento de Satanás, dominará por 3 años y medio (Daniel 7:25; 9:27; 12:7; Apocalipsis 13:5), persiguiendo a la Iglesia” (Hipólito, pastor en Roma en el siglo III - “El Anticristo”. 57-64). “Se opondrá y se levantará contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto”, suplantando a Cristo (como su mismo nombre “Anticristo”) lo indica, “tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios" (2 Tesalonicenses 2:4).
Y por esto dirigirá la mayor persecución y martirio contra todo aquel que rehúse rendirle absoluta sujeción (Apocalipsis 6:9-11; 13:7,15).
Mateo 24:21:
“Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”.
109. EL ARREBATAMIENTO
Cuando este Anticristo y su imperio crean que avanzan con todo éxito, les vendrá el fin. 1 Tesalonicenses 5:3 profetiza: “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina”.
En ese momento, después de la “gran tribulación”, la Iglesia vivirá exactamente lo mismo que Jesús al resucitar y luego ascender vivo a los cielos (Juan 20-21; Hechos 1:9).
Mateo 24:29-31:
“29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.
“Jesús aparecerá en gloria y majestad, y estará acompañado por un espléndido ejército de espíritus ministradores. Y los que le aman se regocijarán ante la perspectiva de aquel día feliz y glorioso” (“Fundamentos de la Religión” de 1775. XIV.II,5).
Así 1 Tesalonicenses 4:16,17 anuncia: “El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
110. LA RESURRECCIÓN
En ese momento, “los muertos en Cristo resucitarán primero, luego nosotros los que vivimos” (1 Tesalonicenses 4:16,17) y ahí “todos seremos transformados” (1 Corintios 15:51) en un cuerpo de resurrección semejante al de la gloria de Jesús (Filipenses 3:21; 1 Juan 3:2; Apocalipsis 7:9-17).
“Habrá una resurrección de todos los hombres de las tumbas de la tierra (Isaías 26:19)… Es decir, los cuerpos carnales de los hombres, sembrados en las tumbas de la tierra, corruptibles, deshonrosos, débiles, naturales, serán resucitados, incorruptibles, en gloria, en poder, espirituales” (”Confesión Estándar” bautista de 1660. XX).
"El que resucitó a Jesús de entre los muertos, también nos resucitará a nosotros, si cumplimos su voluntad y caminamos en sus mandamientos y amamos lo que ÉL amó” (Policarpo, Carta a los filipenses, II, 1,2). Porque “los santos serán resucitados a semejanza de Cristo; pero los impíos despertarán para vergüenza y desprecio eterno” (Salmo 17:15; Daniel 12:2; Juan 5:28,29)” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. XV).
111. LA CENA DE LAS BODAS DEL CORDERO
Ahí Apocalipsis 19:7 nos dice que celebraremos “las bodas del Cordero”. Una fiesta indescriptible de unión plena y final entre Jesús y su Iglesia a la que “se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; (que son) las acciones justas de los santos” (Apocalipsis 19:8). Toda Santa Cena de la Iglesia en la Tierra es un anticipo de esta “Cena de las bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:9).
112. LA IRA DE DIOS EN LA TIERRA
Mientras tanto en la Tierra se desatará la ira de Dios contra todo el reino de rebelión de Satanás (Apocalipsis capítulos 8,9,15 y 18).
La Iglesia que enfrentó la ira del Anticristo (la “gran tribulación”), no sufrirá la ira de Dios.
Por esto 1 Tesalonicenses 1:10 enseña que los cristianos “esperamos de los cielos a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:9).
113. LA SEGUNDA VENIDA
Una vez terminada la Cena de las bodas del Cordero en el Cielo, llegará el momento sublime: la segunda venida de Jesús a la Tierra (Apocalipsis 19:11-13).
Ahí sí Jesús, junto a la Iglesia como “ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, siguiéndole en caballos blancos” (19:14), descenderá del Cielo como se fue, terminará de ejecutar “la ira del Cordero” en la Tierra (Apocalipsis 6:16,17; 19:15-21), y reestablecerá por completo el Reino de Dios en la Tierra que había sido anunciado (Apocalipsis 2:26,27; 20; Daniel 7:26-28; comparar con Marcos 1:14,15).
114. EL TRIBUNAL DE CRISTO
En el Reino de Dios en la Tierra primero Satanás será encarcelado, castigado y alejado de toda actividad terrestre (Apocalipsis 19:1-3).
“Después de la resurrección de entre los sepulcros de la Tierra, habrá un juicio eterno, al aparecer Cristo y su Reino (Hebreos 9:27). En ese momento, será el juicio, inalterable e irrevocable, en el que cada uno recibirá conforme a lo que haya hecho en su cuerpo” (”Confesión Estándar” bautista de 1660. XXI).
“Esta es una de las partes principales del evangelio que el Señor Jesús mandó a sus apóstoles predicar al mundo (Hechos 10:42)” (“Fundamentos de la Religión” de 1775. XIV.II,2).
Se establecerá lo que 2 Corintios 5:10 llama “el Tribunal de Cristo”. Ahí, se presentará la Iglesia (Apocalipsis 20:4), y el “que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino” (2 Timoteo 4:1) “aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios” (1 Corintios 4:5). “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10). “Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo… De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Romanos 14:10-12).
Por consiguiente, no solo se determinará las recompensas de los “siervos fieles” (Mateo 25:20-23), sino también Jesús, “sentado en su trono de gloria” (Mateo 25:31), “apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (Mateo 25:32) y condenará al “siervo malo y negligente” (Mateo 25:26).
“Conforme al uso que los hombres hagan acá de su tiempo y de sus talentos serán juzgados en el porvenir (Lucas 19:16-24; Isaías 40:10). De donde concluimos que habrá muy grandes grados de recompensa, tanto en gloria como en castigo. Y no habrá revocación ni alteración de la sentencia que entonces sea pronunciada. Será, por tanto, un juicio irrevocable y eterno; y los hombres sabrán en el juicio, una vez pronunciada la sentencia, cuál será su condición para siempre” (“Breve Confesión de una Concisa Reseña de Fe” de 1691. XXV,4).
“Entonces se realizará aquella grande e importante división entre justos e impíos que pone fin para siempre a su trato mutuo. ¡Oh Separación terrible y deleitosa! Terrible para los impíos; pero deleitosa y gozosa para los justos” (“Fundamentos de la Religión” de 1775. XIV.II,7). “Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve” (Malaquías 3:18).
Por esto Jesús nos llamó a vivir una vida atenta a su enseñanza (Mateo 24:42-25:46).
Lucas 21:34-36:
“34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.
“Mientras Jesús está ausente, nos ha confiado responsabilidades que consisten en vivir para ÉL y servirle. Estas varían de un siervo a otro, pero cada una añade valor a la causa del evangelio y al Reino de Dios. Se espera que todos sus seguidores contribuyan a esta labor, y cada uno deberá rendir cuentas al respecto cuando Jesús regrese. Quien no hace ningún esfuerzo es, por definición, malvado; terminará sin nada en el reino de Dios y será destinado a las tinieblas eternas (Mateo 25:26-29)” (Robert Picirilli - “Mere Eschatology”. Pág. 137).
“Es una verdad sumamente evidente de las Escrituras que los hombres son justificados delante de Dios ‘por gracia, por medio de la fe, no por obras’ (Efesios 2:8,9).
Pero, se debe recordar también que ninguna fe que no obre por amor y produzca santidad integral puede ser reconocida como genuina por Aquel que ‘ama la verdad en lo íntimo’ (Salmo 51:6).
Esta es la fe que Dios da y la fe que ÉL aprueba. Esta santidad, por tanto, es la única evidencia cierta de verdadera fe acá, y también lo será en el mundo venidero” (“Fundamentos de la Religión” de 1775. XIV.II,8).
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