confesión de fe
3- ESTADO PRIMITIVO DEL SER HUMANO Y SU CAÍDA
“En el Principio agradó a Dios Todopoderoso crear o hacer el mundo y todas las cosas que hay en él, sean visibles o invisibles.
Después que Dios hubo hecho los Cielos y la Tierra y todas las demás criaturas, hizo al ser humano, varón y mujer” (“Breve Confesión de una Reseña de Fe” Bautista de 1691. II.1,2), “compuesto de un cuerpo físico y un alma pensante y racional” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. II. Sección I. 3).
Génesis 2:7:
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.
El ser humano no solo es un cuerpo. El ser humano es un alma encarnada (Job 33:4; Eclesiastés 12:7; Mateo 10:28; Hebreos 4:12). Y el estado de su alma afecta profundamente al cuerpo, y viceversa (Proverbios 17:22). Existen los problemas físicos tanto como las afecciones del alma.
13. “PARA GLORIFICAR A SU HACEDOR”
El ser humano “fue hecho a semejanza de Dios para glorificar a su Hacedor” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. II. Sección I. 3).
Génesis 1:27,28:
“27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread...”.
El mandato “fructificad” expresa la responsabilidad de reproducirse, producir y desarrollarse. El ser humano debía expandirse, producir y desarrollar aquello que Dios había puesto bajo su responsabilidad.
El término “sojuzgad” expresa la idea de dominar, y el mandato “señoread” implica ejercer dominio. La Nueva Traducción Viviente expresa esta responsabilidad con las palabras:
“Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen...”.
Al ser humano, “aunque un poco menor que los ángeles, le fue dado dominio sobre las obras de sus manos (Salmo 8:4-6). Y el Señor lo colocó en el Huerto de Edén, donde le había provisto todas las cosas necesarias para su bienestar, de modo que su estado o condición fuese enteramente feliz (Génesis 2:15).
En ese estado de Inocencia, Felicidad y Bienaventuranza podría haber continuado” (“Breve Confesión de una Reseña de Fe” Bautista de 1691. II.1,2).
“Nuestros primeros padres (Adán y Eva), en su estado original de prueba, eran perfectamente justos” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. II. Sección II), “sin la menor mezcla de miseria” (“Confesión Estándar” Bautista de 1660. II).
Génesis 1:31:
“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera…”.
Eclesiastés 7:29:
“He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto…”.
“El ser humano gozaba de una deliciosa comunión y libertad con Dios. Dios conversaba con él cara a cara, como un hombre conversa con su amigo” (“Fundamentos de la Religión” de 1775. II.6).
14. “INFLUIDOS POR EL TENTADOR”
“El hombre, creado de este modo, fue colocado en un estado de prueba, bajo una ley que estaba obligado a guardar (Génesis 2:16,17). Y puesto que era un agente moral libre, tenía capacidad para guardar la ley y vivir, o para desobedecerla y sufrir sus penas”.
Ellos “naturalmente preferían y deseaban obedecer a su Creador, y no tenían preferencia ni deseo de transgredir su voluntad, hasta que fueron engañados, inclinados e influidos por el tentador a desobedecer el mandamiento de Dios” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. II. Sección II).
El “tentador, Satanás, quién ya había generado una sublevación en el cielo (Ezequiel 28:12-19; Isaías 14:12-17), arrastrando a la tercera parte de los ángeles (Apocalipsis 12:3,4,9), trasladó su guerra a la Tierra y tentó al ser humano (Génesis 3:1-5).
Eclesiastés 7:29:
“He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”.
De esta manera Adán y Eva “se escondieron de la presencia de Jehová Dios’ (Génesis 3:8) entre los árboles del huerto. Aquellos que antes habían disfrutado de comunión y trato con el Dios del Cielo y de la Tierra, fuente de todo gozo y felicidad, ahora están llenos de temores culpables y aun manifiestan aversión a su presencia, aunque ‘en su presencia hay plenitud de gozo’ (Salmo 16:11)” (“Fundamentos de la Religión” de 1775. IV.2).
15. “TRANSGRESIÓN”
Así el ser humano “cayó por transgresión, y así llegó a un estado miserable y mortal” (“Confesión Estándar” de 1660. II).
Hubo “transgresión”. Una transgresión es la acción de romper, pasar más allá o no respetar un límite, una norma, una ley o una regla establecida. Hubo rebelión.
El ser humano se rebeló a la autoridad de Dios.
Así, el ser humano “como consecuencia de la primera transgresión, el estado de prueba bajo el cual la posteridad de Adán (toda su descendencia) viene al mundo difiere tanto del de Adán que sus descendientes no poseen aquella justicia y pureza que Adán tenía por creación; no están naturalmente dispuestos a obedecer a Dios, sino que prefieren desobedecerle, y se hallan naturalmente inclinados al mal más bien que al bien” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. II. Sección II).
Génesis 6:5:
“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.
“Es necesario hacer una pausa solemne y meditar el significado de estas terribles palabras. Se refieren a los hombres, a todos los hombres; al corazón del hombre; a la imaginación de los pensamientos de su corazón; a TODA imaginación. Están corrompidos; todos corrompidos; son malos; solamente malos; solamente malos CONTINUAMENTE.
Y después del Diluvio tenemos otro semejante:
Génesis 8:21:
‘… el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud…’” (“Fundamentos de la Religión” de 1775. IV.4).
Romanos 5:12:
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
Romanos 5:19:
“… por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores…”.
16. “EL DIOS DE ESTE SIGLO”
Y no solo el ser humano quedó esclavizado al pecado (Romanos 6:20) sino a quien supuestamente lo estaba ayudando a libertarse.
Efesios 2:1-3:
“1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,
3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.
Satanás, el “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”, lejos de guiar al ser humano a la libertad, pasó a ser su amo y a tomar dominio de la Tierra.
El Creador había puesto al hombre como autoridad sobre la Tierra (Salmo 8:3-8). Por lo que al desobedecerle, y aliarse con Satanás, le entregó a él su autoridad sobre la Tierra.
De esta manera Satanás consiguió trasladar su guerra contra Dios a la tierra.
Debido a esto Satanás buscó tentar al mismo Jesús con este poder:
Lucas 4:5,6:
“5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.
6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy”.
Así Juan 12:31 llama a Satanás el “príncipe de este mundo”, 2 Corintios 4:4 “el dios de este siglo”.
1 Juan 5:19:
“Sabemos que somos de Dios (los que estamos en Cristo), y el mundo entero está bajo el maligno”.
Satanás formó un reino en oposición al de Dios. Hebreos 2:14 llama a este reino “el imperio de la muerte”.
¡El ser humano, al rebelarse a Dios, quedó bajo la autoridad del reino de Satanás, y no puede escapar por sí mismo! ¡Es un esclavo!
Esta es la raíz de toda la tragedia humana en cuerpo y alma: soledad, drogadicción, depravación, suicidios, odio, enfermedades, depresión, corrupción, pobreza, guerras, asesinatos, destrucción familiar, violencia, etc, etc...
Por eso cuando llega Jesús y hace milagros, sus enemigos dicen que ÉL echa fuera a los demonios de las personas por el poder de Satanás, y Jesús responde:
Mateo 12:25,26:
“25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo REINO dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá SU REINO?”.
Así Satanás y los demonios están detrás de la propagación de religiones falsas y prácticas de brujería (1 Corintios 10:20) y de todos los engaños en la sociedad (Apocalipsis 20:3 dice que Satanás es quien: “engaña a las naciones”), dedicados a alejar a la humanidad de Dios (Mateo 16:23), promoviendo la rebelión a su autoridad.
17. LA CONDENACIÓN DEL TODOPODEROSO
“Nuestros primeros padres, en virtud de la primera transgresión, introdujeron no solamente a sí mismos, sino a toda su posteridad, en un estado de pecado y muerte, juntamente con aquellas muchas inconveniencias y miserias que ahora han venido sobre la humanidad como los tristes efectos del pecado (Job 14:1; Romanos 8:22)” (“Breve Confesión de una Reseña de Fe” Bautista de 1691. IV.5). El ser humano “se puso a sí mismo y a toda su posteridad bajo la sentencia de muerte y bajo la maldición o condenación del Todopoderoso” (“Catecismo de San Pablo”. IV).
“Y si la muerte lo sorprende en esta condición, la ira divina sin mezcla de misericordia será necesariamente su porción eterna (Apocalipsis 14:10,11; 21:8; 2 Tesalonicenses 1:6-9; Marcos 9:43,44; Lucas 16:19-25). Será desterrado de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, al ‘lugar preparado para el diablo y sus ángeles’ (Mateo 25:41); aquel lugar terrible donde los espíritus condenados serán sus únicos compañeros y llamas de fuego y azufre su lecho continuo. Horrores inconsolables lo rodearán para siempre; y la desesperación eterna, sin un solo rayo de esperanza, añadirá por los siglos de los siglos a todas sus agonías y tormentos.
¡Cuán necesario es, entonces, preguntar inmediatamente y con toda seriedad: ‘¿Cómo escaparemos de la condenación del Infierno?’ (Mateo 23:33)!” (“Fundamentos de la Religión” de 1775. IV. Conclusión).
Romanos 2:5:
“Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios”.
18. INCAPACITADOS DE SALVACIÓN
Bajo esta tragedia, “nadie, en virtud de alguna bondad natural, puede llegar a ser santo hijo de Dios; sino que todos dependen para la salvación de la redención efectuada por la sangre de Cristo, y de ser creados nuevamente para santidad mediante la operación del Espíritu; ambas cosas son provistas gratuitamente para todo descendiente de Adán” (“Tratado sobre la Fe” bautista de 1834. II. Sección II).
Romanos 3:9-12:
“9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.
10 Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”.
Tito 3:3:
“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”.
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